MENSAJE DEL DÍA 7 DE JULIO DE 1983
EN LA BASÍLICA DE STA. MARÍA LA MAYOR DE ROMA
Extasis y estigmatización de Amparo en la Basílica de San María la Mayor de Roma, después de hacer la primera comunión el niño Luis Mellado Aguado, siendo oficiada la Misa por el padre Alfonso María. Amparo transmitió este mensaje que le comunico la santísima Virgen;
LA VIRGEN:
"Si os hiciéseis como este niño entraríais en el reino de los cielos. Todos aquellos que no cumplan con los mandamientos que Cristo instituyó en la tierra no entrarán en el reino de Dios; seguid el camino del Evangelio de Cristo. Cristo lo dejó todo dicho en sus santos Evangelios, hijos míos.
Publicad la palabra de Dios por todos los rincones de la tierra. Esa es la sal del Evangelio, la que dice mi hijo que la extendáis por todas partes. Sed buenos hijos de Dios, hijos míos, para que luego podáis entrar en el reino del cielo.
Besa el suelo, hija mía, por las almas consagradas (Amparo besa el suelo). Este acto de humildad sirve para reparación de todos los pecados del mundo. Vuelve a besar el suelo, hija mía, por las almas consagradas, por todos mis hijos sin distinción de raza (lo besa por segunda vez). Sed humildes, hijos míos, y sentid amor por los demás; si no sois amantes de vuestro prójimo no entraréis en el reino del cielo.
Sacrificios, hijos míos, sacrificios y oración para poder conseguir las moradas celestiales. Sí, hija mía, el infierno está lleno de pecados de impureza; sed puros como vuestra Madre fue pura e Inmaculada, para poder entrar en el reino del cielo, hijos míos.
Seguid, hijos míos; haced apostolado por todas las partes del mundo. El mundo está muy necesitado de que se publique la palabra de Dios por todos los rincones de la tierra. Si, hijos míos, os quiero pequeños, pequeños para que luego podáis ser grandes muy grandes y subir muy alto a las moradas que el Padre está preparando.
El fin de los fines se aproxima y los hombres no dejan de ofender a Dios. Como los hombres no cambien, hija mía, la mayor parte de la humanidad, quedará destruida.
Meditad la pasión de Cristo, está olvidada, hijos míos.
Humildad es lo que pido con sacrificios y oración.
Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice en el nombre del Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo.
Adiós, hijos míos".