MENSAJE DEL DÍA 7 DE ENERO DE 1984

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

A su llegada a Prado nuevo, Amparo se dirige a la multitud con estas palabras:

"Que pasen un buen año, sobre todo, aquellos que no han conocido al Señor que lo conozcan, que les dé luz la santísima Virgen para que confiesen sus culpas y se lleguen a la Eucaristía; y que sea un año feliz para todos. Y nada más. Muchas gracias.

Miles de personas de muy variadas procedencias, no obstante el frío y la lluvia, han acudido a esta pradera de El Escorial a las cinco de la tarde para rezar el santo Rosario.

En e1 tercer misterio de gloria Amparo pide a la santísima Virgen por la santificación de todos los sacerdotes, obispos, arzobispos, cardenales y, especialmente por nuestro arzobispo Ángel, para que el Espíritu Santo le ilumine en el gobierno del Pueblo de Dios en esta archidiócesis de Madrid. También pide por los religiosos y las religiosas para que sean buenos hijos de Dios y cumplan con sus votos. Pide especialmente por dos comunidades de religiosas de clausura, para que la santísima Virgen las ayude a perseverar y las ayude a ser unas grandes santas. También pide por las necesidades de toda la Iglesia santa de Cristo. Terminadas las peticiones del tercer misterio, un religioso lee la meditación. Al terminar la segunda Avemaría, una fuerte ráfaga de viento invade el lugar. Amparo empieza a fijar su mirada en la parte superior derecha del fresno. Su rostro refleja una alegría indescriptible y, poniéndose de pie (normalmente, dado su delicado estado de salud en la actualidad, la tienen que ayudar varias personas a sentarse y a levantarse), cae de rodillas y comienza a transmitir el mensaje de parte de la santísima Virgen:

LA VIRGEN:

"Hijos míos, os vengo a decir que tengáis paz y amor. Sin paz y sin amor entre vosotros no conseguiréis el cielo, hijos míos. También os pido el sacrificio junto con la oración.

Si, hija mía, tú tienes que sufrir mucho para salvar almas; por eso te pido humildad; humildad, hija mía. Vale la pena tener humildad para luego conseguir esto, hija mía.

Emocionada Amparo por la visión que contempla, exclama:

Yo quiero quedarme aquí, yo quiero quedarme (solloza al decir estas palabras profundamente emocionada), déjame aquí.

Le responde la voz de los mensajes:

No, hija mía, tienes todavía que sufrir para alcanzar esta morada.

Amparo explica lo que ve:

Veo una morada completamente amarilla; hasta el césped y las rocas son amarillos con destellos como si fueran de oro. Las personas que veo en esta morada están rodeadas de una aureola de luz amarilla. Algunas de estas personas tienen el pelo muy largo, casi hasta la cintura.

Prosigue la voz de los mensajes:

Besa el suelo, hija mía, besa el suelo en acto de humildad (Amparo se inclina lentamente y besa el suelo), en acto de humildad, hija mía, en reparación de todos los pecados del mundo. Si, hija mía, si eres fiel a mi Hijo, conseguirás esto.

Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

Levantad todos los objetos... Hija mía, todos los objetos han sido bendecidos. Sed humildes, hijos míos, sin humildad no conseguiréis el cielo.

Adiós, hijos míos, adiós".

 

 

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