MENSAJE DEL DIA 7 DE FEBRERO DE 1998
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
EL SEÑOR:
Hija mía, aquí estoy con mi Misericordia para emplearla con los miserables.
Hijos míos, sólo os pido: orad, convertíos y arrepentíos. Recordad vuestro pasado, hijos míos, y reparad todos vuestros pecados. Sed fieles a las leyes que hay impuestas, cumplid con los mandamientos; el que no sea fiel a esta ley no comerá del "maná" del Cielo; pero aquel que sea fiel lo cogeré con mis brazos, lo reclinaré en mi pecho y lo sentaré a mi mesa. ¡Ay, hijos míos, cuánta infidelidad hay hoy en las almas! La infidelidad a Dios es algo que Dios no olvida, hijos míos. El que ha sido infiel no verá el rostro de Dios.
Vosotros, religiosos, religiosas, todos aquellos que habéis hecho promesa y no la cumplís, ni cumplís vuestros votos, jamás veréis el rostro de Dios.
Mujer, sé fiel a tu marido. Hijos, respetad a vuestros padres. Consagrados, sed firmes en vuestras promesas. ¡Pobres almas, siempre vivirán en la tiniebla!
Acudid a este lugar, hijos míos; todos los que acudáis, seréis bendecidos, y muchos marcados con una cruz en la frente. Es la hora de las tinieblas, hijos míos; buscad la luz. El mundo está al borde del precipicio.
LA VIRGEN:
Levantad todos los objetos; todos serán bendecidos con bendiciones especiales para "el día de las tinieblas"; todos han sido bendecidos, todos los objetos.
Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.